De la Inercia de la Materia a la Persistencia del Alma: La Verdadera Fuente del Poder

Introducción: ¿Dónde Está la Verdadera Fuente del Poder?

El mundo físico está lleno de magnitudes deslumbrantes, masas descomunales y despliegues de fuerza bruta que nuestros sentidos ponen ante nosotros. La percepción humana tiende, a primera vista, a buscar el poder en el tamaño de los objetos, en su peso visible o en su volumen material. Sin embargo, las enseñanzas ancestrales que examinan en profundidad las leyes universales y el conocimiento espiritual revelan que esta percepción material es una gran ilusión. El poder verdadero no reside en la masa de un objeto estático, sino en la continuidad persistente de una acción invisible, inquebrantable y extendida en el tiempo. Este artículo busca la respuesta a la pregunta de «la verdadera fuente del poder» a la luz de la sabiduría ancestral y las enseñanzas neoespiritualistas.

La afirmación «el poder no está en la masa del objeto, sino en la persistencia de la acción extendida en el tiempo» apunta a una verdad muy profunda desde la filosofía espiritual y las leyes cósmicas. Mientras la masa representa la materia burda, la inercia, la forma y lo transitorio, la persistencia extendida en el tiempo representa la voluntad espiritual, el empeño, la paciencia activa y la gradualidad (el desarrollo progresivo). En este trabajo examinaremos las aportaciones que las escuelas neoespiritualistas, los sabios ancestrales y las corrientes esotéricas modernas han hecho a este concepto, en el marco de las nociones de materia, acción, voluntad y tiempo.

La verdadera fuente del poder: luz persistente que rompe la inercia de la masa
La masa es estática; la verdadera fuente del poder es la acción persistente que se extiende en el tiempo.

Masa e Inercia: La Ilusión de la Mente Material

La masa material es, en esencia, estática y carece de la capacidad de moverse por sí misma. El maestro Dr. Bedri Ruhselman, en la obra que compiló, İlâhî Nizam ve Kâinat (El Orden Divino y el Universo), explica que la materia primordial, el bloque fundamental del universo, es «inherentemente inerte», es decir, completamente inmóvil por sí misma [1]. La materia no puede realizar por sí sola ningún movimiento con propósito; solo toma forma, se configura y se pone en movimiento ante las influencias que se filtran desde el principio primordial del alma [2]. En este sentido, el poder atribuido a la masa no es, en realidad, más que el reflejo burdo de una energía transitoria que le es insuflada desde fuera, es decir, desde el plano espiritual. Las concepciones neoespiritualistas del maestro Dr. Bedri Ruhselman revelan que la vida no puede explicarse mediante concepciones físicas, químicas o mecánicas, sino únicamente a través del poder creador del alma [3].

En las enseñanzas ancestrales, que el ser humano se conciba a sí mismo únicamente como esta masa material (el cuerpo y la forma física) es la mayor causa de que permanezca dormido. George Ivanovich Gurdjieff, en su obra Vistas desde el Mundo Real, sostiene que el hombre corriente no puede hacer nada por sí mismo y que es una «máquina» mecánica dirigida por las condiciones externas [4]. La máquina, es decir, la masa física del ser humano, no alberga en sí misma ninguna voluntad continua. La voluntad y el poder no residen en la existencia estática de la masa, sino en el dinamismo espiritual que dirige esa masa hacia un propósito consciente y rompe el automatismo de las influencias externas. Piotr Demianovich Uspenski, en su obra Fragmentos de una Enseñanza Desconocida, señala que el esfuerzo de la autoobservación es el primer paso para despertar de este sueño mecánico [5].

En la obra El Destino del Hombre, recopilada a partir de las sesiones mediúmnicas de Edgar Cayce, encontramos un énfasis similar. Edgar Cayce señala que en el universo existe una única realidad del poder y que cada persona la configura según su propio entendimiento [6]. Edgar Cayce, subrayando que el alma es el «gran constructor» y que debe elevarse trascendiendo las fuerzas corporales, afirma que el ser humano prepara su propio destino con sus propias manos [7]. Por lo tanto, mientras la magnitud estática de la masa está condenada a disolverse ante el tiempo, la persistencia en la acción del alma permanece como un constructor eterno.

Acción y Empeño: El Despertar de la Voluntad y el «Esfuerzo Creciente»

La transformación del poder en acción se explica, en la terminología espiritual, mediante los conceptos de «empeño» y «esfuerzo». Solo saber o desear algo mentalmente no genera un poder real. Como señala George Ivanovich Gurdjieff, el deseo de alcanzar algo puede surgir de manera fortuita en la mente del hombre; pero mientras ese deseo permanezca como una simple idea en la cabeza, el hombre sigue siendo el mismo y nada cambia [8]. Lo que crea el cambio y el poder es que la voluntad se vuelque en la acción, y el empeño que esa acción muestra frente a los obstáculos materiales.

El maestro Ergün Arıkdal, en su obra Conocerse a Sí Mismo, defiende la importancia de la voluntad y el empeño para avanzar en el camino de la evolución espiritual y superar los límites de la atracción material [9]. Este esfuerzo está relacionado con que una persona, forzando sus propios límites, se recomponga con gran empeño y continúe actuando incluso después de agotar su energía disponible. Según el maestro Ergün Arıkdal, solo después de aplicar esta lucha interior y este empeño el ser humano llega a poseer el verdadero sentido y la comprensión de la acción que realiza; los movimientos ordinarios y automáticos realizados sin este esfuerzo no generan en el alma un poder de comprensión duradero [10].

Piotr Demianovich Uspenski también escribe que el despertar espiritual y la unidad solo pueden alcanzarse mediante una lucha interior, es decir, mediante la fricción entre el «sí» y el «no» [11]. Si una persona se deja arrastrar por el viento que sopla sin librar ninguna lucha interior, permanecerá tal como está. Pero si se sigue una línea firme y persistente en la acción, comienzan a formarse rasgos permanentes en la estructura espiritual y se produce la «cristalización», es decir, la fijación [12]. Esta cristalización es, precisamente, la forma en que el esfuerzo persistente de la acción, extendido en el tiempo, se materializa en el ser espiritual.

La Persistencia Extendida en el Tiempo: La Paciencia Activa y la Gradualidad

En el corazón del concepto de «persistencia extendida en el tiempo» se hallan dos grandes pilares espirituales: la Paciencia Activa y la Gradualidad (el devenir por etapas). En la filosofía espiritual, la paciencia no es una resignación pasiva ni una espera indolente, sino una fuerza sumamente consciente y dinámica. La ley «La Paciencia es la Madre de la Voluntad», transmitida por George Ivanovich Gurdjieff, expresa esta verdad de la forma más elocuente [13]. La paciencia activa es la capacidad de sostener la acción frente a las dificultades y las fuerzas contrarias que surgen en la realización de un objetivo, no mediante la negación o la violencia, sino mediante una razón transformadora que logra la conciliación de esa situación [14].

Los planos espirituales superiores que transmiten la sabiduría ancestral a nuestro mundo subrayan que el desarrollo del alma jamás puede apresurarse. En las sesiones recibidas, Silver Birch recuerda que todo en la naturaleza cumple su tarea con un trabajo pausado, paciente y sereno [15]. Silver Birch, en su obra La Sabiduría del Más Allá, señala que el poder del alma y la capacidad de sanación solo se despliegan de manera gradual (poco a poco) y que el plan cósmico se realiza paso a paso [16]. El poder no está en un salto repentino, sino en el acto de crecimiento que esa semilla muestra cada día, silenciosa y persistentemente, en la oscuridad bajo la tierra.

Las enseñanzas de Beyaz Kartal (White Eagle) también confirman la importancia de mostrar paciencia en el camino con estas palabras: «Cuando pierdas el control de tu paciencia, de tus pensamientos y de tus emociones, tu flujo espiritual encontrará obstáculos» [17]. Beyaz Kartal, en su obra Crear una Vida Hermosa, señala también que jamás se debe intentar el desarrollo espiritual mediante la prisa o la imposición, y que un avance simple, lento y natural es un método mucho mejor [18]. Que el alma continúe la lucha sin apagar su propia luz interior frente al velo pesado y las dudas del mundo material es, precisamente, la persistencia extendida en el tiempo [19].

En el desarrollo espiritual, el tiempo tiene una dimensión muy distinta al tictac de los relojes. Halil Cibran, en su obra El Profeta, dice que no existe veleta capaz de trazar el rumbo de quienes viajan con el viento, y que quienes rompen su yugo no pueden ser atados por ninguna ley humana [20]. Según Cibran, nuestro ser esencial está más allá del tiempo y del espacio. De manera similar, Eckhart Tolle sostiene que el ego y la mente agotan nuestro poder al encerrarnos constantemente en la ilusión del «tiempo psicológico» orientado al futuro, cuando el único lugar de poder real es el «Ahora» [21]. La persistencia extendida en el tiempo consiste en sostener la acción en un flujo ininterrumpido, uniendo cada instante con la profundidad vertical del «Ahora», sin dejarse atrapar por los remordimientos del pasado ni por las inquietudes del futuro [22].

El Momentum y la Transformación de la Energía

Una de las leyes que garantizan la continuidad de la acción en el plano físico es el momentum. George Ivanovich Gurdjieff, en un experimento relacionado con el gasto de energía, explica así el secreto del momentum: tras el primer impulso llega una pausa, y si en ese instante logramos permanecer serenos, podemos entonces aprovechar la ventaja de las vibraciones que siguen a esa pausa [23]. Esta ley física adquiere un significado extraordinario cuando se traslada al trabajo espiritual. El primer esfuerzo del despertar requiere una energía elevada; pero cuando esta acción se repite con persistencia, se genera un momentum espiritual y vivir de manera consciente empieza a convertirse en un estado natural para el ser humano.

La acción de la persistencia está también directamente relacionada con el principio de la conservación de la energía. Como se señala en la obra Entre la Muerte y la Vida, compuesta a partir de las sesiones espirituales transmitidas por Dolores Cannon, la indestructibilidad y la transformación de la energía son esenciales en el plano espiritual [24]. Mientras que en el plano espiritual un pensamiento o una intención se realizan de manera instantánea, que en el mundo físico se interponga el tiempo entre el pensamiento y la manifestación de la acción es una escuela cósmica diseñada para que el ser humano aprenda a tener paciencia [25]. En esta escuela, la persistencia de la intención y de la acción extendida en el tiempo es la mayor fuerza que da forma a la materia burda (la masa).

Según Silver Birch, los sufrimientos, las enfermedades y las dificultades de la vida terrenal cumplen, en realidad, la función de «catalizadores» que permiten al alma descubrir su propio poder [26]. En una vida fácil y cómoda no es posible que la influencia llegue al alma; pero la acción persistente y el dolor que se muestran frente a las dificultades constituyen un proceso de purificación que saca a la luz el mineral de oro que yace en las profundidades del alma [27]. El poder no está en la comodidad estática de la masa, sino en la lucha persistente que se libra a lo largo del tiempo para trascender esa masa.

Conclusión: La Victoria Cósmica de la Persistencia

A la luz de las enseñanzas ancestrales y del conocimiento espiritual, resulta evidente que la masa material es transitoria, limitada e inerte por naturaleza. El cuerpo físico del ser humano, su posición social, los bienes materiales que posee (la masa), son ilusiones condenadas a desaparecer en el río erosivo del tiempo. El único poder real y duradero es la acción persistente, extendida en el tiempo, que el alma manifiesta al tomar conciencia de su propia existencia, dentro del marco de las leyes de la causalidad (causa-efecto). Y es precisamente aquí, en esta misma persistencia, donde se oculta la verdadera fuente del poder.

Esta persistencia no se limita a una sola vida terrenal, sino que es una marcha eterna que asciende trazando una curva en espiral a lo largo de las reencarnaciones (los renacimientos) [28]. A medida que el ser continúa su acción poniendo en marcha la «ley del esfuerzo creciente» ante cada obstáculo que encuentra, cada desastre que sufre y cada sufrimiento que padece, rompe la inercia de la masa y alcanza la libertad del alma. El poder no está en la masa del objeto, porque la masa es, al fin y al cabo, una forma destinada a disolverse. El poder reside en la persistencia sagrada, extendida en el tiempo, de la acción que da vida a esa masa, que la hace vibrar en armonía con las leyes universales y que resplandece en el seno de la eternidad con una nueva creación en cada instante.


Notas y Detalles de las Citas

  1. Maestro Dr. Bedri Ruhselman (ed.), İlâhî Nizam ve Kâinat (El Orden Divino y el Universo), Estambul: MTİAD Yayınları, 2013, p. 11.
  2. Maestro Dr. Bedri Ruhselman (ed.), İlâhî Nizam ve Kâinat, p. 19.
  3. Las concepciones metafísicas de Bedri Ruhselman, p. 17.
  4. G. I. Gurdjieff, Vistas desde el Mundo Real, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, pp. 100-101.
  5. P. D. Uspenski, Fragmentos de una Enseñanza Desconocida, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, p. 207.
  6. Edgar Cayce, El Destino del Hombre, p. 215.
  7. Edgar Cayce, El Destino del Hombre, pp. 156-157.
  8. G. I. Gurdjieff, Vistas desde el Mundo Real, p. 193.
  9. Maestro Ergün Arıkdal, Conocerse a Sí Mismo, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, p. 36.
  10. Maestro Ergün Arıkdal, Conocerse a Sí Mismo, p. 80.
  11. P. D. Uspenski, Fragmentos de una Enseñanza Desconocida, p. 335.
  12. P. D. Uspenski, Fragmentos de una Enseñanza Desconocida, p. 34.
  13. P. D. Uspenski, Fragmentos de una Enseñanza Desconocida, p. 330.
  14. Maurice Nicoll, Comentarios Psicológicos sobre la Enseñanza de Gurdjieff y Ouspensky, Vol. 2, p. 277.
  15. Silver Birch, La Sabiduría del Más Allá, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, p. 60.
  16. Silver Birch, La Sabiduría del Más Allá, p. 61.
  17. Beyaz Kartal (White Eagle), El Vínculo entre los Dos Mundos, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, p. 38.
  18. Beyaz Kartal (White Eagle), Crear una Vida Hermosa, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, p. 44.
  19. Beyaz Kartal (White Eagle), El Vínculo entre los Dos Mundos, p. 43.
  20. Halil Cibran (Kahlil Gibran), El Profeta, p. 339.
  21. Eckhart Tolle, Varolmanın Gücü, p. 677.
  22. Eckhart Tolle, Varolmanın Gücü, p. 63.
  23. G. I. Gurdjieff, Vistas desde el Mundo Real, p. 312.
  24. Dolores Cannon, Entre la Muerte y la Vida, p. 714.
  25. Dolores Cannon, Entre la Muerte y la Vida, p. 715.
  26. Silver Birch, La Sabiduría del Más Allá, p. 85.
  27. Silver Birch, La Sabiduría del Más Allá, p. 16.
  28. Maestro Dr. Bedri Ruhselman (ed.), İlâhî Nizam ve Kâinat, p. 106.

Bibliografía

  • Arıkdal, Ergün. Conocerse a Sí Mismo. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1998.
  • Beyaz Kartal (White Eagle). Crear una Vida Hermosa. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1983.
  • Beyaz Kartal (White Eagle). El Vínculo entre los Dos Mundos. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1983.
  • Cannon, Dolores. Entre la Muerte y la Vida. Estambul: Sınır Ötesi Yayınları, 2004.
  • Cayce, Edgar. El Destino del Hombre. Estambul: Sınır Ötesi Yayınları, 1997.
  • Cibran, Halil (Kahlil Gibran). El Profeta. Estambul: İz Yayıncılık, 2000.
  • Gurdjieff, George Ivanovich. Vistas desde el Mundo Real. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1995. (sobre el autor)
  • Nicoll, Maurice. Comentarios Psicológicos sobre la Enseñanza de Gurdjieff y Ouspensky. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 2001.
  • Uspenski, Piotr Demianovich. Fragmentos de una Enseñanza Desconocida. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1994.
  • Ruhselman, Bedri (ed.). İlâhî Nizam ve Kâinat. Estambul: MTİAD Yayınları, 2013. (sobre el autor)
  • Silver Birch. La Sabiduría del Más Allá. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1992.
  • Tolle, Eckhart. Varolmanın Gücü. Estambul: Akaşa Yayınları, 2007.