Del Espejismo del Entusiasmo al Silencio de la Consciencia: Vanagloria y Verdad

Introducción: El Conflicto Eterno entre el Entusiasmo y la Consciencia

En medio del ruido de la vida moderna, todos nos enfrentamos a la misma pregunta silenciosa: ¿esa prisa por expresarnos, demostrarnos y hacernos visibles nos pertenece realmente? Esa prisa suele dejarnos una gran agitación interior y una sensación de vitalidad falsa: ese estado de entusiasmo ruidoso, pasajero y moldeado por influencias externas que las enseñanzas antiguas llaman «vanagloria».

La verdad, en cambio, habita en un lugar opuesto: una vigilia silenciosa, profunda e inmutable que ve todas las cosas tal como son. La vanagloria es efímera y superficial, llega con el viento y con el viento se va; la verdad, en cambio, es una realidad permanente que se percibe en la esencia del ser mediante una expansión vertical de la consciencia. En este artículo seguiremos las huellas de la escuela de Gurdjieff-Ouspensky, de Eckhart Tolle, de Ergün Arıkdal y de la comprensión sufí del tawhid para descubrir juntos de dónde viene la vanagloria, con qué rostros se presenta hoy ante nosotros, y cómo podemos despojarnos de este espejismo para despertar a la silenciosa dignidad de la verdad. En pocas palabras: la vanagloria es la hermosa mentira que nos contamos a nosotros mismos; la verdad es lo que queda cuando esa mentira calla.

Vanagloria derramándose de una máscara dorada rota junto a una única llama que arde en silencio en la oscuridad — la dignidad silenciosa de la verdad
La vanagloria se dispersa con el ruido; la verdad sigue ardiendo en silencio.

La Falsa Personalidad: ¿Cómo Nace la Vanagloria?

Según la escuela de Gurdjieff-Ouspensky, la mayor ilusión del ser humano es creerse un «todo» único, continuo y dotado de voluntad propia [1]. Sin embargo, el cuadro real es mucho más disperso: el hombre corriente es, en realidad, una multiplicidad; en su mente, sus emociones y su cuerpo conviven innumerables «yoes» pequeños que cambian constantemente y que no se reconocen entre sí [2]. Que la persona, a pesar de este caos interior, se atribuya una unidad imaginaria y caiga en la ilusión de «yo actúo, yo tomo mis propias decisiones», es enteramente un producto de la imaginación [3]. Es precisamente en este punto donde la vanagloria entra en acción, como un reflejo que defiende esa unidad imaginaria.

Maurice Nicoll resume esto con una observación contundente en su obra Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky: cada persona, de una manera u otra, «se inventa a sí misma» a lo largo de la vida [4]. A esta invención ficticia se la llama Falsa Personalidad (False Personality): una estructura compuesta enteramente por una imagen, por «aparentar que se hace» y por máscaras moldeadas según las expectativas del mundo exterior [5][6]. Nicoll narra el caso de una mujer trabajadora que se jacta de sus ancestros nobles, o el de un intelectual que se enorgullece de su propio saber; ambos son, en el fondo, ejemplos de vanagloria que brotan de la misma raíz: el esfuerzo de la Falsa Personalidad por alimentarse a sí misma [7].

Hoy esta locura de «inventarse a sí mismo» alcanza quizás su punto culminante en el brillante escaparate de las redes sociales: construimos personalidades digitales falsas y corremos sin cesar tras el elogio, la aprobación y el reconocimiento [8]. George Ivanovich Gurdjieff llama «Kundalini» a la fuerza hipnótica que mantiene a la humanidad dormida y le impide ver su verdadero estado [9]; el ser humano bajo este hipnotismo vive en un mundo de fantasía en el que, aun siendo en realidad una oveja, se cree un león o un águila [10].

Las dos armas más poderosas en manos de la Falsa Personalidad son los «amortiguadores» (buffers) y la autojustificación [11]. Los amortiguadores son gruesos muros tejidos entre las creencias y los comportamientos contradictorios de la mente [12]; gracias a estos muros, la persona no ve sus enormes incoherencias internas y conserva, en toda circunstancia, la ilusión de «yo siempre tengo razón» [13]. Como dice Nicoll, «lo que justifica nuestro comportamiento mecánico y nos impide ver que somos máquinas es la vanidad» [14]. Y precisamente eso es la vanagloria: la voz ruidosa y pretenciosa en la que esa vanidad se manifiesta hacia el exterior.

Los Dramas del Ego y la Vanagloria: Tormentas Desatadas por Tener la Razón

El maestro espiritual contemporáneo Eckhart Tolle explica con gran claridad esta profunda disfunción del ego en sus libros El Poder del Ahora y Varolmanın Gücü. Según Tolle, el ego es un falso sentido del yo que nace de confundir la palabra «yo» con una imagen mental —con formas externas como la propiedad, el conocimiento, el estatus social o los sistemas de creencias [15]. Como vive con una sensación constante de insuficiencia y amenaza, necesita defenderse y alimentarse sin cesar [16]. La vanagloria es el método más ruidoso al que recurre el ego para saciar esta hambre.

El alimento favorito del ego es el deseo de «tener razón» y de hacer que el otro «no la tenga» [17] —Tolle afirma que esto es una forma oculta de violencia que nace de una profunda inconsciencia [18]. En sus propias palabras: «Una vez que dejas de identificarte con tu mente, el que tengas razón o no deja de importarle a tu sentido del yo… Entonces extraes tu sentido del yo no de tu mente, sino de un lugar más profundo y verdadero dentro de ti» [19].

La ambición de tener razón produce, inevitablemente, dramas [20]. La mente egoica percibe la vida como un universo hostil y entra en una lucha de poder constante con otros egos [21]: «cuando dos o más egos se juntan, surge un drama de una u otra clase» [22]. La vanagloria en el plano social y cultural de nuestro tiempo no es, en el fondo, más que el traslado colectivo de estos dramas egoicos a un escenario público [23]. El ego que se identifica en exceso con identidades nacionalistas, políticas o religiosas se esconde detrás de consignas ruidosas y defensas grandilocuentes para demostrar su falsa grandeza y reprimir su miedo interior a la insuficiencia [24]. La verdad, en cambio, no necesita ser defendida, porque todo lo que es real es prueba de sí mismo [25].

La Emocionalidad y la Vanagloria: «El Ser Emocional No Puede Ser Libre»

Üstad Ergün Arıkdal, uno de los pioneros del neoespiritualismo en Turquía, afirma en sus obras La Llave de la Libertad: Conócete a Ti Mismo y El Propósito de la Vida: Vida Positiva que uno de los mayores obstáculos para el desarrollo espiritual es la «emocionalidad» —es decir, la explotación de los sentimientos y las emociones descontroladas. Con su observación contundente: «La emocionalidad es un gusano dañino que roe nuestra estructura espiritual» [26]. La vanagloria, con frecuencia, monta sobre el lomo de este gusano y se hace pasar por entusiasmo o fervor.

La mayoría de nosotros nos enorgullecemos de nuestros desbordamientos emocionales, de nuestros llantos y lamentos, o de nuestras «fantasías de poeta», y creemos que se trata de una alta espiritualidad [27]. Sin embargo, según Arıkdal, esto es una esclavitud inconsciente: «Que se te desgarre el corazón, que se te llenen los ojos de lágrimas, que fantasees como un poeta, no es sensibilidad… El ser humano manifiesta su desarrollo consciente y espiritual mediante un comportamiento racional y evaluaciones objetivas» [28]. Como se lee en Vida Positiva, de forma breve y contundente: «El ser emocional no puede ser libre» [29].

El ser emocional no depende de su propia razón, de su inteligencia superior, sino de sus instintos, sus deseos y los estímulos mecánicos que le llegan del exterior [30]. No es un agente activo, sino una máquina que solo reacciona a influencias externas [31]; «es casi imposible que el ser emocional pueda ejercer su libertad de elección» [32]. Es precisamente aquí donde la vanagloria entra en acción como el instigador más común de esta esclavitud emocional: nos entusiasmamos con discursos vanagloriosos que no han pasado por el filtro de la razón y la consciencia, nos llenamos de ira momentánea o caemos en una gran tristeza. Y esto no es otra cosa que el desperdicio de la energía consciente y la degeneración del potencial espiritual [33].

La evolución espiritual no consiste en eliminar la emocionalidad, sino en llevarla bajo control con el apoyo de la razón y elevarla hacia la realidad de la Unicidad (Vahdet) [34].

La Profundidad del Sufismo: el «Yo soy la Verdad» de Mansur y el «Yo soy vuestro señor supremo» del Faraón

El sufismo explica esta distinción entre la vanagloria y la verdad, quizás de la manera más elocuente, a través de los grados del nafs (el yo inferior) y la percepción del tawhid. El escalón más bajo del nafs, el «nafs al-ammara» (el yo que ordena el mal), es el centro del ego y de los entusiasmos vanidosos [35]; mientras la persona se crea un ser independiente, un foco de poder autónomo que hace todo por sí mismo, no podrá salir de esta oscuridad [36].

El gran místico Muhyiddin İbnü’l-Arabî expone la unidad del ser —el Vahdet-i Vücûd (la Unicidad del Ser)— en sus obras Lübb’ül-Lübb (El Meollo del Meollo) y Fusûsu’l-Hikem. Según él, en realidad solo existe Dios; todo lo creado es un reflejo de Sus nombres y atributos [37]. El mayor error del siervo es verse a sí mismo como un ser autónomo: «La existencia que crees tuya no es tuya. La existencia es la existencia de Dios; no hay existencia alguna fuera de ella» [38].

Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, seguidor de İbnü’l-Arabî y maestro (pîr) de la orden Melâmî, afirma que uno de los mayores peligros en el camino del desarrollo espiritual (seyr u sülûk) es «la posibilidad de que el siervo fabrique su propia verdad divina» (tekvin) [39]. El tekvin consiste en que el siervo tome sus propias fantasías, ilusiones y deseos egoicos por «verdad divina», creando así un dios en su propia mente [40] —quizás el punto más extremo de la vanagloria espiritual. El ser humano se engaña al confundir el entusiasmo y las fantasías que produce su propio ego con auténticas manifestaciones divinas [41].

En el sufismo, esta línea fina y tajante entre la vanagloria y la verdad se simboliza con la diferencia entre las afirmaciones de Hallâc-ı Mansûr y las del Faraón. Según las fuentes melâmíes, cuando Mansûr eliminó su voluntad parcial (su albedrío egoísta) y se embriagó con el vino de la unicidad, su personalidad se aniquiló por completo (fanâ) y de sus labios brotó, sin voluntad propia, el grito «Ana al-Haqq» —«Yo soy la Verdad»— [42]. Este grito no es una afirmación egoísta, sino la verdad absoluta misma, y fue una gracia para Mansûr [43].

El Faraón, en cambio, dijo, movido por su propia egolatría, su soberbia y su vanagloria mundana: «Ana rabbukum al-a’lâ» —«Yo soy vuestro señor supremo»— [44]. Mientras el «Ana al-Haqq» de Mansûr es el despertar silencioso de la verdad, la afirmación del Faraón es la vanagloria y la maldición mismas [45].

Los Caminos para Superarla: Hacia la Conciencia Razonable y la Estación de la Nada

La vanagloria es un sueño; despertar de ella y alcanzar la serenidad de la verdad no es un camino fácil, exige una ardua lucha interior y un esfuerzo consciente. Pero las fuentes antiguas también nos muestran caminos concretos y aplicables:

  1. Autoobservación no crítica y no identificación: Como dijo George Ivanovich Gurdjieff, el primer paso hacia el despertar es observar honestamente nuestra propia mecanicidad, los «yoes» contradictorios que habitan en nosotros y la Falsa Personalidad [46]. Es esencial no reaccionar de inmediato a los estímulos que llegan del mundo exterior, sino dar un paso atrás interiormente [47]. En palabras de Eckhart Tolle, tomar distancia de la mente y los pensamientos y convertirse en la consciencia testigo que observa (el Ser) disuelve rápidamente al ego [48].
  2. Sentir la propia nada: Es necesario comprender profundamente que el ser humano, por sí solo, no puede hacer nada, que no es más que una máquina, y que no existe en él un «Yo» permanente [49]. Como dice Maurice Nicoll, «el sentimiento de impotencia y de nada que nace de comprender que uno es una máquina no tiene nada que ver con las emociones negativas… detrás de este sentimiento yace la paz» [50]. Esta comprensión de la nada derriba a los gigantes de la soberbia y el orgullo y neutraliza a la Falsa Personalidad [51] —y es precisamente aquí donde se abre la puerta hacia la Estación de la Aceptación (Rıza Makamı).
  3. Activar la Conciencia Razonable: Üstad Ergün Arıkdal afirma que el camino para superar las olas de emocionalidad egoica es la «Conciencia Razonable» (Makul Vicdan) [52]: el uso de la conciencia apoyada por la razón y el conocimiento objetivo [53]. Así, el ser humano puede actuar no con entusiasmos vanagloriosos momentáneos, sino con serenidad, justicia, respeto y conciencia del deber [54]. «Esta época ya no es la de actuar emocionalmente al azar, sino la de actuar con conocimiento» [55] —y esto exige una paciencia perseverante extendida en el tiempo. La vanagloria llega fácil, la paciencia es difícil, pero lo que perdura es siempre esta última.
  4. El Mürşid-i Kâmil (guía perfecto) y la guía espiritual: Al observarnos a nosotros mismos, nuestra tendencia a la autojustificación y a engañarnos mediante amortiguadores es muy fuerte [56]. Por eso necesitamos el espejo de un guía objetivo (Mürşid-i Kâmil) y el apoyo de una comunidad consciente y despierta [57]. El guía retira los velos de dualidad en la ilusión del discípulo y las tinieblas de su nafs, mostrándole la verdad [58].

Conclusión: De la Extinción del Entusiasmo a la Permanencia de la Verdad

La vanagloria es un sueño ruidoso, colorido y engañoso que el alma humana ve mientras duerme —una obra de ilusión desesperada que el ego pone en escena para hacer validar su propia existencia y llenar el vacío que lleva dentro [59]. Pero esta obra, tarde o temprano, produce más dolor, drama y caos [60]. El dolor, además, es un fuego en el que el ego arde lentamente hasta consumirse; al final, obliga al ser humano a abandonar lo falso [61].

La verdad, en cambio, purificada de todas estas afirmaciones ruidosas, máscaras falsas y papeles artificiales, es el orden cósmico mismo: silencioso y permanente [62]. Cuando el ser humano se despoja del abrigo pesado y ornamentado de la Falsa Personalidad, descubre la verdadera invulnerabilidad de su propia esencia [63]. Este despertar comienza cuando comprende su propia nada y su verdadero lugar dentro de la unidad cósmica [64].

No olvidemos: «Las mentiras matan a la Esencia» [65]. Las representaciones imaginarias que construimos sobre nosotros mismos, las afirmaciones vanagloriosas, son venenos que detienen el desarrollo espiritual [66]. El poder verdadero no está en las salidas ostentosas y ruidosas, sino en la dignidad silenciosa de la consciencia, en el susurro justo de la conciencia, en la copa de la verdad que se bebe de la mano de un guía [67]. Cuando nos liberamos de desvanecernos en los entusiasmos pasajeros de la vanagloria y despertamos a la permanencia infinita de la verdad, nos convertimos en parte de la consciencia eterna filtrada por el orden cósmico y las luces divinas [68].


Notas y Detalles de las Citas — 68 fuentes (haz clic para expandir)
  1. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 1, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 2001, p. 239.
  2. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 1, p. 239.
  3. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 1, p. 239.
  4. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 4, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 2002, p. 15.
  5. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 2001, p. 277.
  6. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, p. 277.
  7. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, p. 277.
  8. Eckhart Tolle, Varolmanın Gücü (título original turco), Estambul: Koridor Yayıncılık, 2007, p. 25.
  9. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 1, p. 31.
  10. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 1, p. 31.
  11. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, p. 277.
  12. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, p. 277.
  13. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, p. 277.
  14. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, p. 277.
  15. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, Estambul: Akaşa Yayınları, 1997, p. 67.
  16. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, p. 67.
  17. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, p. 63.
  18. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, p. 63.
  19. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, p. 63.
  20. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, p. 187.
  21. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, p. 187.
  22. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, p. 187.
  23. Eckhart Tolle, Varolmanın Gücü, p. 25.
  24. Eckhart Tolle, Varolmanın Gücü, p. 25.
  25. Eckhart Tolle, Varolmanın Gücü, p. 25.
  26. Üstad Ergün Arıkdal, La Llave de la Libertad: Conócete a Ti Mismo (original: Özgürlüğün Anahtarı: Kendini Bilmek), Estambul: Enstitü Yayınları, 2023, p. 84.
  27. Üstad Ergün Arıkdal, La Llave de la Libertad: Conócete a Ti Mismo, p. 84.
  28. Üstad Ergün Arıkdal, La Llave de la Libertad: Conócete a Ti Mismo, p. 84.
  29. Üstad Ergün Arıkdal, El Propósito de la Vida: Vida Positiva (original: Hayatın Hedefi: Pozitif Yaşam), Estambul: Enstitü Yayınları, 2025, p. 266.
  30. Üstad Ergün Arıkdal, El Propósito de la Vida: Vida Positiva, p. 266.
  31. Üstad Ergün Arıkdal, El Propósito de la Vida: Vida Positiva, p. 266.
  32. Üstad Ergün Arıkdal, El Propósito de la Vida: Vida Positiva, p. 266.
  33. Üstad Ergün Arıkdal, El Propósito de la Vida: Vida Positiva, p. 178.
  34. Üstad Ergün Arıkdal, La Llave de la Libertad: Conócete a Ti Mismo, p. 84.
  35. Sevim Yılmaz, «Los grados del nafs en Yunus Emre» (título original: Yunus Emre’de Nefs Mertebeleri), DergiPark, 2025, p. 42.
  36. Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, el-Envâru’l-Muhammediyye fî Şerhi Risâleti’l-Vücûd, fol. 13a.
  37. P. D. Ouspensky, İnsanın Gerçeği «Kendini Bilmek» (título original turco), Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1994, p. 458.
  38. Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, Şerh-i Kelâm-ı İmam Ali, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, s.f., p. 126.
  39. Muhyiddin İbnü’l-Arabî, Lübb’ül-Lübb (El Meollo del Meollo), p. 19.
  40. Muhyiddin İbnü’l-Arabî, Lübb’ül-Lübb (El Meollo del Meollo), p. 19.
  41. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 1, p. 239.
  42. Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, Şerh-i Kelâm-ı İmam Ali, p. 119.
  43. Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, Şerh-i Kelâm-ı İmam Ali, p. 119.
  44. Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, Şerh-i Kelâm-ı İmam Ali, p. 119.
  45. Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, Şerh-i Kelâm-ı İmam Ali, p. 119.
  46. G. I. Gurdjieff, Vistas desde el Mundo Real, Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1995, p. 70.
  47. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, p. 277.
  48. Eckhart Tolle, Varolmanın Gücü, p. 25.
  49. P. D. Ouspensky, İnsanın Gerçeği «Kendini Bilmek», p. 458.
  50. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, p. 277.
  51. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, p. 277.
  52. Üstad Ergün Arıkdal, El Propósito de la Vida: Vida Positiva, p. 28.
  53. Üstad Ergün Arıkdal, El Propósito de la Vida: Vida Positiva, p. 28.
  54. Üstad Ergün Arıkdal, El Propósito de la Vida: Vida Positiva, p. 28.
  55. Üstad Ergün Arıkdal, El Propósito de la Vida: Vida Positiva, p. 306.
  56. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 1, p. 239.
  57. Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, Şerh-i Kelâm-ı İmam Ali, p. 126.
  58. Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, Şerh-i Kelâm-ı İmam Ali, p. 126.
  59. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, p. 67.
  60. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, p. 187.
  61. Eckhart Tolle, Varolmanın Gücü, p. 25.
  62. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 2, p. 277.
  63. Eckhart Tolle, El Poder del Ahora, p. 227.
  64. P. D. Ouspensky, İnsanın Gerçeği «Kendini Bilmek», p. 458.
  65. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 4, p. 15.
  66. Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, vol. 1, p. 239.
  67. Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, Şerh-i Kelâm-ı İmam Ali, p. 126.
  68. Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî, Şerh-i Kelâm-ı İmam Ali, p. 119.

Bibliografía

  • Arıkdal, Ergün. La Llave de la Libertad: Conócete a Ti Mismo (original: Özgürlüğün Anahtarı: Kendini Bilmek). Estambul: Enstitü Yayınları, 2023.
  • Arıkdal, Ergün. El Propósito de la Vida: Vida Positiva (original: Hayatın Hedefi: Pozitif Yaşam). Estambul: Enstitü Yayınları, 2025.
  • Gurdjieff, George Ivanovich. Vistas desde el Mundo Real. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1995.
  • İbnü’l-Arabî, Muhyiddin. Lübb’ül-Lübb (El Meollo del Meollo). Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1996.
  • Nicoll, Maurice. Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky. Vols. 1, 2, 4. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 2001-2002.
  • Ouspensky, Pyotr Demianovich. İnsanın Gerçeği «Kendini Bilmek» (título original turco). Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, 1994.
  • Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî. el-Envâru’l-Muhammediyye fî Şerhi Risâleti’l-Vücûd. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, s.f.
  • Seyyid Muhammed Nûru’l-Arabî. Şerh-i Kelâm-ı İmam Ali. Estambul: Ruh ve Madde Yayınları, s.f.
  • Tolle, Eckhart. El Poder del Ahora. Estambul: Akaşa Yayınları, 1997.
  • Tolle, Eckhart. Varolmanın Gücü (título original turco). Estambul: Koridor Yayıncılık, 2007.
  • Yılmaz, Sevim. «Los grados del nafs en Yunus Emre» (título original: Yunus Emre’de Nefs Mertebeleri). DergiPark, 2025.